El té helado parece simple, pero hay una razón por la que el de restaurante siempre sabe distinto al que haces en casa: el hielo. Un té helado bien hecho debe mantenerse frío y con sabor concentrado desde el primer vaso hasta el último.
Lo que necesitas




Preparación
- 1
Infusiona el té en agua caliente por 4-5 minutos. Entre más tiempo repose, más concentrado quedará — esto es clave porque luego se va a diluir con el hielo.
- 2
Endulza mientras está caliente y deja enfriar a temperatura ambiente.
- 3
Llena un vaso o jarra con abundantes cubos de hielo sólido Kiub.
- 4
Vierte el té sobre el hielo y agrega limón y hierbabuena.
El momento del hielo
Aquí está el error más común: preparar el té a la concentración "normal" pensando que se va a tomar caliente, y luego servirlo sobre hielo que se derrite rápido, diluyendo el sabor en minutos. El resultado es un té helado que empieza fuerte y termina como agua con color.
La solución no es solo concentrar más el té — es también usar cubos de Kiub que no se rindan a mitad de camino. Con hielo sólido y grande, el té mantiene su punto de sabor y frescura por mucho más tiempo, ideal para servir en jarras grandes en reuniones o para tener listo todo el día.
Prepara el té al doble de concentración de lo normal si sabes que lo vas a servir con mucho hielo. Así compensas la dilución natural sin perder intensidad de sabor.
"Con Kiub: hielo que mantiene tu té helado frío y con sabor de principio a fin, sin aguarse a la mitad del vaso."
Pedir hielo Kiub


